Variables y tipos

Un programa que no recuerda nada no sirve de nada. Acá aprendes a guardar datos.

Una variable es una caja donde guardas algo con un nombre, para pedirlo después. En Python no hace falta anunciarla: le pones nombre, un =, y el valor.

El = no significa "es igual a" como en matemáticas. Significa "guarda esto acá".

Cada dato tiene un tipo, y Python lo deduce solo. Estos cuatro cubren casi todo:

  • str — texto, siempre entre comillas. String en inglés.
  • int — número entero, sin decimales.
  • float — número con decimales. Ojo: se escribe con punto, no con coma.
  • bool — verdadero o falso: True o False, con mayúscula.

La función type() te dice cuál es cada uno:

El símbolo + hace cosas distintas según el tipo: con números suma, con textos los pega.

Y si los mezclas, Python se niega — a diferencia de otros lenguajes que inventan un resultado raro. Eso en realidad es bueno: te avisa en vez de dejarte con un bug silencioso.

Ese TypeError es de los más frecuentes al empezar. Hay dos formas de arreglarlo, y la segunda es la que usa todo el mundo hoy:

input() le pide algo a quien usa el programa. Y acá va la trampa clásica: lo que devuelve siempre es texto, aunque escriban un número.

Por eso casi siempre verás int(input(...)): pedir, y convertir de inmediato.

Como acá no hay teclado disponible, simulamos la respuesta:

Crear variables, los cuatro tipos básicos, por qué no se puede sumar texto con número, las f-strings, y convertir con int() y float().

Ahora que el programa recuerda, hagamos que decida.